Sucre al día

¡Conoce a Tatiana Noguera!

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Tatiana Noguera

Presidente del Instituto Municipal de Aguas y Acueductos de Sucre (IMAS)

6 años en la Alcaldía de Sucre

“Ser servidor público es dedicar todo tu tiempo y tu esfuerzo profesional en mejorar la vida de otras personas”

 

¿Cuál ha sido tu trayectoria?

En la alcaldía de Sucre estoy trabajando desde 2010, empecé en Dirección General, luego pasé por el Instituto Municipal de Vivienda y Hábitat (IMVIH) y luego aquí en el IMAS, que tengo un año y dos meses.  Desde que me gradué he estado trabajando en la Administración Pública.

 

¿Qué es para ti ser servidor público?

Es dedicar todo tu tiempo y tu esfuerzo profesional en mejorar la vida de otras personas y eso es lo que día a día te motiva a levantarte y decir: hoy puedo hacer un cambio en la vida de otros.

 

¿Fue entonces esa la razón por la que decidiste incursionar como servidora pública?

La verdad es que yo me gradué de urbanista y cuando estaba estudiando la carrera entendí la dinámica de la ciudad y empecé a pensar en ella y entenderla. Tener un impacto sobre el espacio donde uno habita, tiene que ser a través de la administración pública, porque es muy poco probable que trabajando por tu cuenta, o en el ámbito privado, tengas la oportunidad de hacer un trabajo de impacto. Para mí la manera más sencilla o la más expresa de tener contacto con la gente y lograr que tengan calidad de vida, es a través de la administración pública.

 

¿Cuál es el logro más significativo que has obtenido en tu trabajo?

La construcción del Complejo Deportivo Mesuca. Yo estuve involucrada desde el comienzo en esa iniciativa y es impresionante toda la experiencia y todo el aprendizaje que tuvimos con Mesuca. Al principio pensamos que era un proyecto muy ambicioso, pero el Alcalde tenía toda la intención de hacerlo y lo logramos. Siempre hay muchas personas que te dicen que no, que eso no es posible, que por qué te vas a meter por ahí si hay tantos lugares fáciles de intervenir y tú te empeñas en que tiene que ser en un basurero. Fue ese ímpetu y esas ganas de hacer algo grande del Alcalde que nos permitió tener ese gran resultado. Es impresionante verlo hecho realidad con piscina, parque, con todas las canchas construidas, ese ha sido definitivamente mi mayor logro aquí en la Alcaldía y, hoy en día, un sueño hecho realidad.

 

Como servidor público se lidia día a día con situaciones complicadas que ameritan soluciones ¿Cómo manejas el estrés que genera este trabajo?

Yo creo que de tanto tiempo que he estado aquí en la Alcaldía, ese es nuestro día a día. Es normal, es mi manera de rendir. Yo soy muy organizada y en general eso me ha ayudado atender todas las prioridades con su complejidad y tratar de hablarle a la gente con la verdad. Una de las claves para lidiar con el estrés es también darle espacio al deporte, sobre todo los fines de semana, con eso es que puedo hacer un balance, pero básicamente ya es parte de mi rutina y ya sé manejarlo perfectamente.

 

¿Cuál  es tu lugar preferido de Sucre?

Mesuca, definitivamente, después de ver el cambio.

 

¿Qué te inspira de Carlos Ocariz?

Esta es una buena pregunta, porque nosotros tenemos trabajando juntos prácticamente 6 años y yo creo que es la constancia. El es un político muy perseverante y le interesa ver resultados y eso para mí es motivación todos los días,  porque él no se conforma con los procesos; a él lo que le interesa es ver los resultados y que la gente entienda el impacto que las obras tienen en su calidad de vida. A veces uno se dispersa mucho, estás en 30 mil cosas, pero con Carlos uno tiene que aprender a tener foco: Él nos dice: ¡Ey, ey! Yo quiero resultados, yo quiero que termines, que logres la meta en un tiempo específico. Y eso para mi ha sido lo más valioso de trabajar con él.

 

¿Crees que tu trabajo genera más alegrías o tristezas en la gente? 

En este momento son muchas más las tristezas que genera, dada la crisis que estamos pasando por el agua. Pero cuando a la gente le llega el agua, cambia la reacción del cielo a la tierra. Seguramente en otro escenario, con más agua que distribuir, sería muy diferente.

 

¿Qué crees que falta por hacer?

En general, más allá de infraestructura, en el caso de Petare, que es una población que ha crecido muy desordenadamente y que requiere que todos los servicios se actualicen, yo creo que es más bien crecer como ciudadanos y generar sensibilidad de cuidar los espacios. Creo que somos una sociedad muy indolente, aquí se pueden hacer 50 mil cosas, tú puedes cambiar una zona completamente, pero si tú no involucras a la gente, que sientan que ese espacio es distinto para que ellos lo disfruten, para que tengan más calidad de vida, puedes cambiar todo el país si quieres, pero el ciudadano hasta que no lo entienda como tal y como merecedor de mejores espacios, aquí no hay nada que hacer.

 

¿Crees que el hecho de ser mujer te limita o te potencia en el ámbito público?

Realmente me potencia, yo estoy convencida de eso. Y más en el Instituto donde  estoy ahorita, donde la mayoría está conformada por hombres. Creo que ese cambio de no tener un jefe hombre y que siempre te piensan como debilucha; que no vas a poder lidiar con una comunidad enardecida; que no te vas a ir a las 10 de la noche a hablar con una gente que está inconforme con el servicio y yo les he demostrado, con mi trabajo y con mi entrega, que soy capaz de hacer eso y mucho más, y eso los ha sensibilizado muchísimo. Ahora dicen: “Ésta sí es guerrera y echada para adelante” y, de hecho, creo que soy un ejemplo a seguir para todos ellos.

 

¿Cómo te ves proyectada en 10 años?

En 10 años me gustaría estar en un Ministerio. Siempre involucrada con la administración pública, que es lo que mejor manejo, lo que he estado aprendiendo.

 

¿Estás casada? ¿Tienes hijos?

No estoy casada y no tengo hijos. Tengo un perro que amo y adoro,  se llama Brad, lo rescaté en Mariches.

 

Nombra a una persona que haya tenido un gran impacto en tu vida y ¿Por qué causó ese efecto?

Definitivamente es Adriana D’Elía, la diputada por el Estado Miranda. Ella fue mi jefa en Baruta, cuando trabajé allá y siempre ha sido mi modelo a seguir. Es una mujer extraordinaria de la que he aprendido mucho, sobre todo de mística y dedicación al país. Espero seguir sus pasos, no tanto en lo político, pero sí en cuanto a gestión pública, que es donde mejor me desenvuelvo.

 

¿Cuál es  tu libro favorito? ¿Por qué te marcó?

A mi me encanta Saramago, me fascina como escritor y un libro que me gusta mucho es “El ensayo sobre la ceguera”, ese fue el primer libro que leí de él y de ahí en adelante, puedo ver el mundo de una manera distinta, reinterpretar todos los diferentes actores de la sociedad me parece maravilloso.

 

¿Cuál podría ser una enseñanza que sirve para regir tu vida?

Casi siempre son los valores familiares, que para mí son vitales. Ser un buen ejemplo para mi familia, ser un modelo a seguir es muy importante. La integridad, mi tranquilidad de manejar dinero público sin ningún tipo de ambición y con toda la transparencia que se requiere, es vital y siempre me he sentido muy tranquila en ese sentido.

 

¿Cuál ha sido la decisión más difícil que te ha tocado tomar? Y ¿Qué aspectos evalúas al momento de tomar decisiones?

Cuando me fui de la Alcaldía de Baruta tenía 8 años trabajando ahí. Realmente estaba en mi zona de confort, el Municipio era para mí un terreno absolutamente conocido. Cuando decidí irme de allí, cuando terminó la gestión de Henrique Capriles, para mí fue complicado, porque ya no iba a seguir trabajando en la administración pública, fue un año que me di como año sabático para estudiar en el exterior y fue una decisión difícil, todo había cambiado cuando regresé, pensé que no iba a conseguir trabajo tan fácil. Ese fue uno de los momentos más complicados, pero la decisión se tomó y fue la mejor que pude haber tomado para ese momento.

 

¿Con qué palabra defines a Venezuela?

Oportunidades.

 

¿Qué canción le cantarías a la Venezuela de hoy?

La de Víctor Muñoz con Nacho. Y ahorita, que es una situación complicada, debería ser como una ranchera, con bolero, no sé, guayabo duro. Pero vamos a salir adelante.

 

¿Cómo ves el futuro del país?

Es difícil estar en la administración pública y no ser optimista, esa oportunidad de tener un impacto en la gente yo creo que es importante para nosotros. Siento que va a haber un cambio en algún momento y que siempre va a ser para mejor. Ese es el futuro que realmente nos merecemos nosotros como venezolanos.

 

¿Qué mensaje de esperanza darías a los venezolanos?

Hay que tener paciencia, ningún cambio se ha logrado de la noche a la mañana y esto es una experiencia para todos y tenemos que aprender. Una vez que salgamos de esto, vamos a ser como el ave Fénix y todo será maravilloso, porque aquí hay mucha gente buena y nos merecemos un futuro muchísimo mejor.